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Signos de alerta TND

Principales signos de alerta de los trastornos del neurodesarrollo (TND)

Los trastornos del neurodesarrollo pueden manifestarse de diversas maneras y en distintas etapas de la vida de los niños. Recuerda que cada persona es única y que la presencia de algunos de estos signos no implica necesariamente un diagnóstico, pero puede ser motivo para consultar con especialistas que puedan orientarte y, si es necesario, realizar una evaluación más exhaustiva.

Trastornos del
neurodesarrollo

Dislexia

Educación infantil

  • Producción incorrecta de algunos sonidos del habla o antecedentes de tratamiento logopédico.
  • Escasa conciencia fonológica, con dificultad para identificar fonemas dentro de una palabra.
  • Evocación verbal limitada, con errores al nombrar colores, objetos o secuencias temporales (ayer-hoy-mañana, mañana-tarde…).
  • Dificultades para establecer la correspondencia entre sonidos y letras (grafema-fonema).
  • Falta de automatización en secuencias verbales como los días de la semana.

Educación Primaria

Ciclo medio (8-10 años)
  • Dificultad para acceder a palabras conocidas (evocación léxica o etiquetado verbal), como los nombres de las comidas, los momentos del día o las horas.
  • Lectura muy silábica o por sonidos, con entonación monótona.
  • Presencia de errores frecuentes como omisiones, sustituciones, inversiones o rotaciones de letras (p/q, b/d, el/le, se/es).
  • Los errores se repiten aunque se hayan corregido previamente.
  • Puede mostrar nerviosismo o ansiedad cuando tiene que leer en voz alta.
  • Comprensión lectora a menudo preservada si la dificultad no es grave.
  • En algunos casos, el sobreesfuerzo que requiere la mecánica lectora interfiere en la comprensión del texto.
  • Alta incidencia de errores de ortografía natural: omisión, adición, sustitución, inversión o rotación de letras.
  • Dificultades para automatizar secuencias verbales como los días de la semana, los meses del año, las estaciones o el abecedario.

Educación secundaria (ESO)
y Bachillerato:

  • Dificultad para expresarse con fluidez y claridad.
  • Problemas para encontrar las palabras (evocación léxica).
  • Desajuste entre el buen nivel oral y las dificultades escritas.
  • Dificultad para retener fechas, nombres, acontecimientos y vocabulario específico.
  • Lectura lenta y poco automática.
  • Dificultad para entender textos largos o complejos debido al sobreesfuerzo lector.
  • Muchas faltas de ortografía (tanto natural como arbitraria).
  • Redacciones pobres, con problemas de coherencia y cohesión.
  • Resultados irregulares según el área o el tipo de tarea
  • Frustración o ansiedad ante la lectura o la escritura.
  • Baja autoestima académica.
  • Evitación de la lectura en voz alta.

Educación Primaria

Ciclo inicial (6-8 años)
  • Dificultad para acceder a palabras conocidas (evocación léxica o etiquetado verbal), como los nombres de las comidas, los momentos del día o las horas.
  • Lectura muy silábica o por sonidos, con entonación monótona.
  • Presencia de errores frecuentes como omisiones, sustituciones, inversiones o rotaciones de letras (p/q, b/d, el/le, se/es).
  • Los errores se repiten aunque se hayan corregido previamente.
  • Puede mostrar nerviosismo o ansiedad cuando tiene que leer en voz alta.
  • Comprensión lectora a menudo preservada si la dificultad no es grave.
  • En algunos casos, el sobreesfuerzo que requiere la mecánica lectora interfiere en la comprensión del texto.
  • Alta incidencia de errores de ortografía natural: omisión, adición, sustitución, inversión o rotación de letras.
  • Dificultades para automatizar secuencias verbales como los días de la semana, los meses del año, las estaciones o el abecedario.

Educación Primaria

Ciclo superior (10-12 años)
  • Desajuste significativo entre el nivel de lenguaje oral y escrito.
  • Dificultad para encontrar palabras al hablar, con problemas de etiquetado y evocación léxica.
  • Discrepancia entre los resultados de comprensión lectora y comprensión oral.
  • Lectura lenta y con errores
  • Dificultad para entonar correctamente, sin respetar las pausas ni los signos de puntuación.
  • Comprensión lectora más preservada que la capacidad de descodificación del texto.
  • Elevado número de faltas de ortografía arbitraria.
  • Dificultades de expresión escrita.
  • Rechazo a leer en voz alta, con signos de ansiedad o inseguridad en público.

Otros síntomas que
pueden presentar son:

• Rechazo a las tareas relacionadas con la lectura.
• Vergüenza de leer en público.
• Falta de tiempo para terminar las tareas escritas.
• Bajos resultados académicos en pruebas escritas.
• Baja autoestima

Discalculia:

Educación infantil ( 4-6 años )

  • Le cuesta clasificar objetos según criterios como la forma o el tamaño.
  • Muestra confusión con conceptos básicos de cantidad y tamaño: «más que», «menos que», «más grande», «más pequeño»…
  • Dificultades para aprender la secuencia numérica (se salta números, los desordena…).
  • Dificultad para establecer la correspondencia uno a uno (un objeto = un número).
  • Errores al identificar y nombrar números inferiores a 10
  • Problemas para reconocer los símbolos numéricos (números arábigos).
  • Dificultades para realizar operaciones mentales sencillas (sumas y restas hasta 5).
  • Poca habilidad para realizar estimaciones sencillas de cantidades pequeñas (hasta 10).
  • Dificultad para reconocer de inmediato el número de puntos de un dado

Educación secundaria:

  • Dificultad para aplicar los números en situaciones cotidianas (compras, horarios, dinero…).
  • Errores frecuentes en operaciones matemáticas básicas.
  • Falta de automatización de los hechos aritméticos (sumas, restas, multiplicaciones, divisiones).
  • Dificultades para utilizar cálculos estimados o aproximados con seguridad.
  • Falta de estrategias para afrontar problemas matemáticos.
  • Dificultad para elegir la operación adecuada según la situación.
  • Poca flexibilidad en el razonamiento numérico.
  • Dificultad para convertir unidades de medida (longitud, peso, tiempo…).
  • Confusión con sistemas de medidas o formatos poco habituales.
  • Rechazo o desmotivación ante las matemáticas.
  • Ansiedad o bloqueo ante las tareas numéricas.
  • Dificultades que se recogen de forma persistente en los informes escolares, especialmente en el área de matemáticas.

Educación primaria:

  • Dificultad para reconocer cantidades pequeñas sin contar.
  • Uso frecuente de los dedos para contar.
  • Dificultades para asociar cantidad y grafía del número.
  • Dificultad para contar hacia atrás.
  • Errores frecuentes en el dictado de números.
  • Uso incorrecto de los signos.
  • Dificultad para memorizar y automatizar las tablas de multiplicar.
  • Inseguridad a la hora de elegir qué operación aplicar en un problema.
  • Dificultades para hacer cálculos mentales o estimaciones con números grandes (centenas, millares).
  • Se esfuerza mucho y necesita más tiempo para completar ejercicios matemáticos.
  • Dificultad para ordenar números según su magnitud en una línea numérica.
  • Errores al organizar cifras en unidades, decenas y centenas.
  • Dificultad para descomponer los números en sus partes
  • Dificultades para aprender y comprender las horas.
  • Constancia de resultados bajos en matemáticas en los informes escolares.
  • Rechazo, ansiedad o bloqueo ante las actividades matemáticas.

TDAH

Dificultades para mantener la atención

  • Dispersión y facilidad para distraerse con estímulos irrelevantes.
  • Tendencia a cometer errores por descuido, por ejemplo, en los trabajos escolares.
  • Dificultad para organizar y completar tareas.
  • Problemas para prestar atención a los detalles.
  • Olvidos frecuentes en las actividades diarias.
  • Problemas para escuchar y seguir instrucciones.
  • Pérdida recurrente de objetos, como juguetes o cuadernos escolares.
  • Tendencia a evitar tareas que requieren un esfuerzo mental continuado.

Exceso de actividad motriz y/o cognitiva (hiperactividad)

  • Movimientos motores excesivos.
  • Dificultad para permanecer sentado o quieto, especialmente en entornos tranquilos.
  • Tendencia a jugar con las manos o los pies, moverse en el asiento, correr o trepar cuando no es adecuado.
  • Habla excesiva o descontrolada.

Falta de control del comportamiento (impulsividad)

  • Tendencia a interrumpir a otras personas.
  • Respuesta inmediata sin haber escuchado la pregunta por completo.
  • Dificultad para esperar el turno.
  • Tendencia a actuar sin pensar en las consecuencias.
  • Baja percepción del peligro.

Trastorno del desarrollo
del lenguaje (TDL):

Educación infantil de primer ciclo:

0-3 meses:

  • Reacciona poco a la voz o a los sonidos.
  • Sonríe poco o de forma esporádica cuando le hablan.
  • Contacto visual limitado o poco frecuente.

3-4 meses:

  • Emisiones sonoras mínimas o poco variadas.
  • Intención comunicativa reducida.
  • Reacciona poco a los ruidos, la voz o la música.

4-6 meses:

  • No sigue los sonidos con la mirada.
  • Emisiones silábicas muy limitadas o inexistentes.

6-8 meses:

  • Gira poco la cabeza hacia el lugar de donde proceden los sonidos.
  • Reacciona poco cuando le hablan.
  • Balbuceo escaso o poco desarrollado.

8-12 meses:

  • Balbuceo prolongado o cadenas de sonidos poco frecuentes.
  • Imitación reducida de los sonidos del habla.
  • Uso limitado de sonidos o gestos para llamar o mantener la atención de los demás.
  • No responde a su nombre  
  • Baja comprensión de palabras básicas y muy frecuentes.

18-24 meses:

  • Comprensión limitada de frases sencillas como «no toques».
  • Produce menos de 10 palabras inteligibles.
  • No responde con un «no» ni con el gesto de mover la cabeza para indicar negación.
  • No señala para mostrarle a otra persona lo que quiere.
  • No responde con palabras o gestos a preguntas sencillas.

2-3 años:

  • Interacción mínima y falta de intención comunicativa.
  • Puede presentar regresión o estancamiento en el desarrollo del lenguaje.
  • Produce menos de 50 palabras.
  • No forma frases de dos palabras.
  • No sigue instrucciones sencillas.
  • No repite las palabras que oye durante una conversación.
  • No desarrolla el juego simbólico ni de simulación.
  • Aproximadamente el 50 % del habla debería ser inteligible a esta edad.

3-4 años

  • Comprensión limitada de lo que se dice.
  • Dificultad para seguir instrucciones con 2 o 3 órdenes.
  • Produce frases muy cortas, de un máximo de 3 palabras.
  • Los familiares más cercanos entienden menos de la mitad de lo que dice.

4-5 años

  • Comprensión limitada del lenguaje oral, con dificultad para seguir o recordar instrucciones verbales.
  • Vocabulario muy reducido, tanto en comprensión como en expresión.
  • Dificultad para aprender palabras nuevas, incluso tras exponerse a ellas repetidamente.
  • Uso de estructuras gramaticales muy básicas, con frases cortas y poco elaboradas.
  • Dificultad para relatar historias de forma ordenada y coherente.
  • Lentitud para encontrar las palabras que quiere decir, con pausas o palabras incorrectas.

5-6 años

  • A menudo es necesario repetir las instrucciones varias veces para garantizar que se comprendan correctamente.
  • Dificultad para entender narraciones orales, especialmente cuando son largas o complejas.
  • Errores fonológicos en palabras largas o poco habituales.
  • Lentitud para encontrar las palabras que quiere decir, lo que puede provocar pausas o expresiones incorrectas.
  • Vocabulario limitado, lo que reduce la riqueza y precisión del discurso.
  • Dificultad para planificar el discurso oral, con narraciones poco estructuradas o incoherentes.
  • Oraciones desordenadas o incompletas, con omisiones de palabras o conectores.
  • Dificultades en la conciencia fonológica, como aislar, identificar o manipular sonidos dentro de las palabras.
  • Dificultad para establecer la correspondencia entre sonido y letra (grafema-fonema), lo que puede afectar a la lectura y la escritura iniciales.

Educación primaria:

6-10 años

  • Uso de un vocabulario reducido, con un repertorio limitado de palabras y expresiones.
  • Dificultad para comprender palabras poco frecuentes, abstractas o específicas del entorno académico.
  • Errores gramaticales, especialmente en el uso de los tiempos verbales, la concordancia y la estructura de las frases.
  • Dificultades para seguir instrucciones verbales largas o con varios pasos.
  • Interpretación literal del lenguaje, con poca comprensión de los dobles sentidos, las ironías o las intenciones comunicativas.
  • Dificultad para organizar discursos de forma coherente, tanto al narrar como al describir o explicar ideas.
  • Participación poco eficaz en las conversaciones, con problemas para adaptarse a los turnos de palabra, mantener el tema o evitar las repeticiones.

Educación secundaria:

+ 12 años

  • Discurso desorganizado, con dificultades para estructurar y expresar las ideas de forma clara y coherente.
  • Léxico limitado, con dificultades para incorporar vocabulario poco habitual o términos nuevos (neologismos).
  • Confusiones morfosintácticas, especialmente en estructuras más complejas, como alteraciones en el orden de las oraciones, uso incorrecto de los tiempos verbales o frases incompletas.
  • Dificultades fonológicas en palabras largas o complicadas (polisilábicas).
  • Comprensión literal del lenguaje, con dificultades para entender dobles sentidos, ironías, bromas o metáforas.
  • Competencia pragmática baja, con dificultad para ajustar el discurso según el contexto o el interlocutor.
  • Inseguridad o evasión en situaciones de expresión oral en público, como exposiciones, debates o preguntas en clase.
  • Dificultades en la comprensión lectora, especialmente con textos que contienen un lenguaje más complejo o estructuras sintácticas difíciles.
  • Problemas para seguir instrucciones largas o ambiguas, especialmente si no se presentan de forma clara o visual.

Trastorno del espectro autista (TEA):

Primer ciclo de educación infantil

6 meses:

  • Falta de interés o poco interés por la sonrisa social y por los cuidadores.
  • Poca respuesta al contacto visual o anticipación a que lo cojan en brazos.
  • Irritabilidad y pasividad elevadas.

9 meses:

  • Escasa respuesta e interacción con los adultos.
  • Pocas conductas de compartir o mostrar juguetes.
  • Poca variedad de expresiones faciales y vocales.
  • Poca atención a rutinas sociales como el «cucú-tras» o las canciones infantiles.
  • Irritabilidad y pasividad elevadas.

12 meses:

  • Ausencia de balbuceos y vocalizaciones o muy pocos.
  • Poca comunicación de ida y vuelta con los cuidadores.
  • Pocas conductas de compartir (mostrar, señalar, entregar objetos).
  • Poco uso de gestos como aplaudir o saludar.
  • Falta de respuesta a su nombre o respuesta inconsistente.

 18 meses:

  • Efecto de «interrupción» en el desarrollo, con signos más evidentes.
  • Disminución del interés por la interacción y la respuesta al adulto.
  • No empieza a decir palabras sueltas ni aprende nuevas.
  • Vocalizaciones no dirigidas a nadie o silencio prolongado.
  • Falta de respuesta a las instrucciones (puede parecer sordera).
  • No sigue las miradas ni señala para pedir cosas.
  • Puede presentar malestar ante ciertos sonidos (se tapa los oídos).

24 meses:

  • El lenguaje no sigue el desarrollo habitual.
  • No responde o lo hace de forma inconsistente a las instrucciones.
  • Intereses atípicos muy marcados.
  • Movimientos repetitivos o posturas extrañas cuando está emocionado.
  • Dificultad para cambiar de rutina.
  • No imita al adulto.
  • No juega simbólicamente con muñecos o figuras.
  • No interactúa con otros niños de su edad.

Educación secundaria

12-16 años

  • Interés intenso por temas específicos, como coleccionar objetos o memorizar datos, sin interesarse por los temas de los demás.
  • Necesidad de ver repetidamente a determinadas personas o visitar determinados lugares.
  • Dificultad para afrontar cambios o rupturas de la rutina.
  • Movimientos repetitivos o inesperados en situaciones sociales.
  • Alta sensibilidad a los estímulos sensoriales y necesidad de buscar estimulación continua.
  • Problemas para dormir o hábitos de sueño irregulares.
  • Dificultades alimentarias, como preferencias muy concretas.
  • Dependencia de los dispositivos electrónicos o las redes sociales.
  • Ansiedad, tristeza o sentimientos de soledad debido a las dificultades sociales.
  • Problemas para gestionar la frustración y la conducta.
  • Dificultades para organizarse y gestionar el tiempo en la escuela.
  • Vulnerabilidad al acoso escolar y dificultad para identificar situaciones de rechazo.

Segundo ciclo de educación infantil

3-6 años:

  • Problemas de expresión y comprensión verbal.
  • Las rabietas y la irritabilidad pueden haber aumentado.
  • Puede necesitar rituales para evitar enfadarse.
  • Muestra muy poco interés por interactuar con niños de su edad.
  • Contacto visual limitado o muy centrado en intereses particulares.
  • Dificultades para aprender por imitación y en la atención conjunta.
  • Interés intenso por ciertos objetos o temas.
  • Dificultades en el juego interactivo, aunque puede jugar en paralelo.
  • Problemas para regular las emociones.
  • Alteraciones en la sensibilidad (hipersensibilidad o hiposensibilidad).
  • Adherencia a rutinas y recorridos.
  • Dificultades para aprender habilidades básicas (p. ej., control de esfínteres).
  • Dificultades con la alimentación y el sueño.

Educación primaria

6-8 años:
Comunicación social

  • Se puede observar un lenguaje limitado, tanto en la expresión como en la comprensión.
  • A menudo, cuesta mantener una conversación fluida: interrumpe, habla demasiado o no  respeta los turnos.
  • Le cuesta mucho hablar de temas que no son de interés personal.
  • No siempre interpreta correctamente las señales no verbales, como los gestos o el tono de voz.
  • El contacto visual puede ser escaso o difícil de mantener.
  • Se relaciona más a menudo con personas mayores o más pequeñas que con sus iguales.
  • El juego suele ser solitario o con voluntad de controlar la dinámica.
  • Puede resultar difícil establecer amistades recíprocas o duraderas.
  • El interés social puede oscilar entre una alta demanda de relación y la necesidad de estar solo.
  • Ante situaciones sociales nuevas, puede aparecer incomodidad o ansiedad.

Comportamiento

  • A menudo muestra rigidez con las normas y dificultad para adaptarse a los cambios.
  • Desarrolla intereses muy intensos por aficiones u objetos, a veces inusuales.
  • Repite acciones o rutinas, como alinear objetos o seguir patrones concretos.
  • Puede aparecer una sensibilidad extrema (o muy baja) ante estímulos sensoriales como sonidos, luces o dolor.
  • Se observan movimientos corporales poco habituales.
  • Las rutinas relacionadas con la alimentación y el sueño pueden ser muy rígidas e interferir en la vida cotidiana.
  • Pueden presentarse rasgos propios del TDAH, como impulsividad, falta de atención o hiperactividad.

9-12 años
Comunicación social:

  • Dificultad para mantener el contacto visual.
  • Problemas para relacionarse y jugar con sus iguales, que pueden empeorar con la edad.
  • Puede resultarle difícil hablar de temas distintos a sus intereses, o puede intentar imitar a los demás sin disfrutarlo, lo que le genera estrés.
  • Prefiere jugar en solitario o intentar controlar el juego, mostrando comportamientos peculiares.
  • El interés social es variable: puede pasar de querer mucha compañía a aislarse.
  • Dificultad para entender señales sociales no verbales, como el lenguaje corporal o el tono de voz.
  • Problemas para entender dobles sentidos.
  • Comportamiento inmaduro o excesivamente adulto.
  • Ansiedad o tristeza ante situaciones sociales o escolares.
  • Desregulación conductual y emocional.

Comportamiento:

  • Obsesión desmesurada por aficiones u objetos específicos.
  • Comportamientos repetitivos relacionados con rutinas o intereses.
  • Sensibilidad exagerada o muy baja a estímulos sensoriales (sonidos, olores, dolor).
  • Movimientos corporales poco habituales.
  • Rutinas y hábitos muy marcados para comer y dormir.
  • Dificultades relacionadas con el TDAH (impulsividad, falta de atención, hiperactividad) y el aprendizaje (lectoescritura).
  • Posibilidad de comorbilidades con otras alteraciones de la salud mental.